La preocupación de las empresas españolas por el riesgo de tipo de cambio comienza a alcanzar niveles significativos hasta el punto de que 3 de cada cinco empresas, el 61%, están «preocupadas» o » muy preocupadas» según la encuesta de Gestión de Riesgo de Tipo de Cambio a Empresas Españolas realizada por EY con la colaboración del IEB.
La preocupación es especialmente intensa en aquellas empresas cuyo porcentaje de ingresos se acerca al 50% fuera de la zona euro, y, lógicamente, menor entre las que tienen menor exposición a este riesgo por su baja actividad en países terceros.
Según la encuesta, las divisas sobre las que es más intensa la preocupación son el dólar, la libra y las monedas latinoamericanas (especialmente el real brasileño y el peso mexicano) dado que sus países son los que recogen la mayor parte de la actividad de estas empresas.
Los sectores más representados en la encuesta son retail y productos de consumo, seguido por los productos industriales, químicos y manufacturas, y energía, aunque la muestra está muy diversificada (ningún sector representa más del 15% de la misma).
La inquietud es razonable por las incertidumbres y la inestabilidad política en los países de referencia
Aunque el 84% de los grupos consultados tiene una política definida de gestión del riesgo de tipo de cambio, sólo el 53% la tiene recogida en un documento interno aprobado por la Dirección de la empresa, y únicamente el 17% de las empresas consultadas cuenta con un departamento específico de gestión de riesgos financieros ya que esta función se está desempeñando principalmente desde el departamento financiero en general (54%) o desde el departamento de tesorería (50%) y sólo el 11% de las empresas consultadas cuenta con más de diez personas implicadas de forma directa en esta actividad. El estudio asegura, además, que el 94% de las empresas encuestadas centraliza la gestión desde la matriz del grupo.
La inquietud es razonable ante la persistencia de las incertidumbres y la inestabilidad política en los países de referencia: el Brexit, en Gran Bretaña, los recelos ante las dificultades de Trump para llevar adelante sus propuestas en Estados Unidos; o los casos de corrupción en Brasil, que han terminado por incluir al actual presidente Tremer.
No en vano el dólar ha recaído frente al euro, con el que se cruza en torno a 1,1 y «los mercados han replanteado el escenario de crecimiento e inflación en Estados Unidos» a tenor de la curva de tipos del dólar que se muestra ahora casi plana, con una rentabilidad para la referencia a 10 años ligeramente por encima del 2,2%, muy cerca de sus mínimos del año, según indica Bankinter en un informe.
















