Las perspectivas para nuestro país en el año 2017 son tan favorables en el terreno económico como inestables. Puede acabar siendo un año récord en un amplio abanico de indicadores o torcerse a medida que avanza el año.
Puede parecer una perogrullada, pero son ya mucha los analistas que se mueven en este terreno. Un reciente trabajo de Federico Steinberg y Miguel Otero-Igleisas, investigadores ambos de Real Instituto Elcano, uno de los escasos think tanks españoles de prestigio ilustra esta dicotomía de la que no podemos evadirnos en esta primera parte del año.
“En este contexto global, en el que predomina la incertidumbre y en el que las cosas podrían ir muy mal, pero también bastante bien, España debería poder seguir creciendo a buen ritmo y creando empleo” señalan en su trabajo.
Abonan esta previsión favorable ”los relativamente bajos precios del petróleo, la continuidad del «quantitative easing» (QE) por parte del BCE hasta bien entrado el 2017 (por lo menos), el buen comportamiento del sector turístico y el mayor crecimiento en Europa y EEUU, que deberían hacer posible un crecimiento en el entorno del 2,5% en 2017”, sin olvidar las reformas que tiene pendiente la economía española “en su sistema educativo y de innovación, como en su sistema fiscal y de la administración pública, en su mercado laboral, en su política de transferencias hacia los más desfavorecidos y en su sistema de pensiones”.
La nueva composición del Parlamento, “una oportunidad para pactar reformas con un consenso suficiente»
En este contexto animan a los responsables políticos a considerar la nueva composición del Parlamento “como una oportunidad para pactar muchas de estas reformas con un consenso suficiente, dando lugar a normas duraderas que pusieran a España en una senda de convergencia real a largo plazo con nuestros vecinos europeos”.
Focos de inestabilidad
Ahora bien, esta tendencia podría quebrarse ante sucesos adversos de carácter internacional tales como los interrogantes que plantea el nuevo presidente de Estados Unidos, u otros “focos de inestabilidad” ente los que destacan “el auge de los partidos anti-establishment en la UE, la inestabilidad derivada de la transformación del modelo económico chino, el impacto de los bajos precios de las materias primas en los países exportadores, y el conflicto bélico en Siria e Irak. Tales riesgos a corto plazo deben además ponerse en un contexto más amplio, donde la nota predominante es el declive de EEUU como garante del orden liberal mundial, la ralentización de la globalización y los problemas para mantener altas tasas de crecimiento tanto en los países avanzados como en los emergentes”.
Brexit duro
Capítulo aparte representa el Brexit, especialmente si se optara por un “Brexit duro” que sería especialmente perjudicial para España, que tiene unos lazos económicos con el Reino Unido mayores a la media de los demás países de la UE, a juicio de los autores del trabajo.
En todo caso, los auténticos efectos del Brexit para nuestro país no se dejarán sentir hasta más adelante” en la medida que el Brexit no se materializará hasta 2019.
















