La diferencia de trato de las autoridades comunitarias según el país de que se trate ha quedado de manifiesto también en la cuestión del rescate bancario. El Estado italiano va a inyectar en Banca Véneto y y Banca Poplolare de Vicenza, dos bancos regionales, 5.000 millones de euros para su recapitalización.
Una operación que se produce después de que el mismo estado italiano aprobara a finales de 2016 la portación de 20.000 millones para el rescate de Monte di Paschi sin que la Unión Europea ni la Troika exigiera a Italia las condiciones y contrapartidas que exigió a España en el caso del rescate de Bankia y otras entidades bancarias.
Italia se ha podido librar del escrutinio de los hombres de negro y de los controles y exigencias que se impusieron en el caso del rescate bancario español gracias a dos factores: su peso e influencia en la Unión Europea y sus instituciones, y el método escogido para este rescate.
Italianos en puestos influyentes
La influencia de Italia en el terreno bancario va más allá del hecho de ser la tercera economía europea. El presidente del BCE, Maro Draghi es italiano y también lo es el presidente de la autoridad bancaria europea, EBA, Andrea Enria.
La fórmula elegida resulta también mucho más beneficiosa que la utilizada en el caso del rescate bancario en España, para el que fue necesario acudir a la ayuda pública facilitada por la Unión Europea a través del FROB, con las correspondientes condiciones, que fueron explicitadas en el MOU de julio de 2012, y suponían duras exigencias y contrapartidas no solo para los accionistas de las entidades rescatadas sino para toda la economía, endureciendo el control del déficit y sometiendo a España el control de la “troika”.
Italia, por el contrario, a pesar de dilatar la toma de decisiones está logrando sortear las duras condiciones puesto que su rescate deriva de los déficits de capital –“recapitalización precautoria”- detectados a través de los de los test de stress realizados por la EBA y no se vehicula a través de la ayuda pública de la UE sino mediante fondos de la administración italiana.
Así las cosas, ¿para cuándo la reacción y los esfuerzos del Gobierno español con el fín de volver a colocar representantes españoles en la cúspide de las instituciones financieras europeas?

















